Estación de autobuses de Casar de Cáceres

La patata frita es el sobrenombre con el que se ha dado a conocer entre los vecinos de Casar de Cáceres la recién inaugurada estación de autobuses del pueblo.

“Se le parece”, admite su arquitecto, Justo García Rubio (Cáceres, 1948), un experto en restauración del patrimonio histórico que estrena, con esta estación de autobuses, un nuevo sello arquitectónico. “Me he pasado la vida arreglando iglesias viejas. Y de repente, me dejaron hacer esto”. Un encargo. Había 60 millones de las antiguas pesetas, “el precio de un piso grande en Cáceres”, apunta García. El presupuesto era fijo; el resto, libre. Y García llevaba años esperando una oportunidad en la que poder diseñar libremente. (…) “La estación es pequeña. Tiene, a un lado, un parvulario, y al otro, una escuela secundaria. Había que rizar el rizo para no echar el humo de los autobuses ni a los bebés, ni a los chavales. Quería que les gustara a los niños. Pero no fue capricho. La solución estaba en la curva”.

[El País]


Estación de autobuses de Casar de Cáceres

Fotos de María Granados Pérez disponibles aquí.